Tetuán

Tetuán

Historia

Ubicada en la ladera del Yebel Dersa, enfrente de la antigua y despoblada Tamuda, cuyos restos han resistido hasta hoy, Tetuan está innegablemente orientada hacia el Mediterráneo, debido a la cercana desembocadura del oued Martil. La condición navegable del río en época medieval fomentó la riqueza de Tetuan, fruto tanto del comercio marítimo como de las actividades de corso. Su posición determinó asimismo sus convulsiones históricas. La ciudad hubo de aguantar los embates de los incesantes conflictos del Mediterráneo. Destruida una primera vez a lo largo del siglo X, por orden del califa de Córdoba después de la ocupación de Sebta, Ceuta, para que no pudiese hacer sombra a la "llave del estrecho", sufrió la misma suerte en varias ocasiones; en el siglo XIV, a manos de los nazaríes de Granada; fue devastada más tarde por Enrique III de Castilla y, en 1437, por los portugueses instalados en Ceuta. Décadas más tarde, en 1484-1485, fue reconstruida por los marinos andaluces encabezados por el granadino Abu l-Hassan al-Mandri, antiguo oficial del ejército de Abu Abd Allah, Boabdil, el último rey nazarí de Granada.

La ciudad actual fue fundada por el mencionado al-Mandri, que hizo de ella un bastión frente a los portugueses de Ceuta y Qsar Seghir. La medina todavía conserva restos, especialmente unos elementos del sistema de fortificación, que se remontan a esta época. La tumba de al-Mandri, en el cementerio de Bab al-Maqabir, sigue siendo objeto de una veneración que perpetúa el recuerdo del héroe fundador. A principios del siglo XVI, un descendiente de al-Mandri, señor de Tetuan, se casó con Aisha, hermana de Mulay Brahim, señor de Chefchaouen. La historia glorifica a esta princesa excepcional bajo el nombre de Sayyida al-Horra, la Dama Noble. Es un caso único en los anales del Magreb: nacida hacia 1495, recibió una cuidada educación, hablando a la perfección el castellano. Después de la muerte de su primer marido, al-Mandri, en 1518, asumió el gobierno de Tetuán. La joven viuda reforzó sus lazos con sus vecinos; con el temible Barbarroja organizaría el corso para sobrevivir en un litoral cercado por los portugueses. Las cortes europeas buscaron su amistad, especialmente cuando casó en segundas nupcias con Mulay Ahmed, el sultán wattasí de Fez quien se traslado a Tetuán para celebrar la boda, un hecho inaudito, marchando para dejar la ciudad en manos de la poderosa Sayyida al-Horra. Sostuvo la plaza con firmeza durante diecisiete años hasta su destitución en 1542 como resultado de las intrigas de sus enemigos.

A lo largo del siglo XVII, después del edicto de expulsión de 1609, Tetuán recibió a unos 10.000 moriscos que acentuaron aún más su aspecto andalusí. La fragmentación del poder saadí benefició el ascenso de la familia al-Naqsis, que llevó las riendas de la ciudad con cierta autonomía. En el siglo XVIII, experimentó un notable florecimiento mercantil basado en los intercambios con los puertos del Mediterráneo septentrional y en su situación de puerta marítima de las tierras interiores en dirección a Fez. Escenario de una intensa actividad diplomática, acogió a los cónsules de las potencias europeas. La noble familia Rifi dejó numerosos testimonios de esos tiempos, entre ellos el palacio convertido en mechouar, residencia de los gobernadores del siglo XIX, más tarde del Jalifa del sultán en el siglo XX, bajo el protectorado español. Hay que mencionar igualmente, como monumento representativo del siglo XVIII, la mezquita llamada del Pacha, al-Basha, y su alminar, muy original, tanto por su forma octogonal como por su decoración.

Puerto mediterráneo en estrecha relación con los otros países del Magreb, Tetuán se abrió al influjo otomano, especialmente a lo largo del siglo XVIII. Este hecho pervive en la misma indumentaria de los ciudadanos, por sus brocados, pasamanería de oro, el corte apretado en cintura o el peinado de las mujeres.


Los Barrios

Arracimada en las laderas del Yebel Dersa, la medina de Tetuán se agazapa dentro de sus murallas. Éstas se yerguen a una altura que varía de 5 a 7 metros sobre un perímetro que alcanza los cinco kilómetros y tiene la forma de gran triángulo irregular. Siete puertas la atraviesan (Bab Tout, Bab Nouadir, Bab Sfli, Bab Saida, Bab Okla, Bab Remouz, Bab Rouah) y conectan con una densa red de calles que confluyen en las plazas importantes de la medina, lugares siempre atestados y espacios de intercambios: Suq al-Hut, Ghersa al-Kebira, Suq al-Fuqqi, al-Wisaa...

La cerca sigue resguardando los viejos barrios, que son cinco: al-Ayun, Trankats, al-Balab, Souiqa, Sidi Meshab – o Mellah (antiguo barrio judío). Sus zonas pueden clasificarse según su función: residencial, comercial o artesanal. El barrio al-Balad, en cuyo corazón se ubica la Mezquita Mayor, es un barrio esencialmente residencial. Los talleres artesanos se aglomeran en la zona de al-Jarrazin, mientras las actividades comerciales se concentran alrededor de las calles Tarrafin, Zanqat Mqaddem, Mtamar o Trankat.

También podemos dividir la medina en zonas según su desarrollo cronológico, porque los barrios y sus monumentos fueron construidos sucesivamente durante cada uno de los últimos cinco siglos, reflejando así las características arquitectónicas de cada época. Existe un gran contraste entre la simplicidad de las casas moriscas del siglo XVII alrededor de la calle Mqaddem y los sofisticados palacios de finales de los siglos XIX y comienzos del XX del barrio al-Balad. El paseo propuesto permite vivir cinco siglos de desarrollo urbanístico y arquitectónico de una medina que ha sabido resguardar sus tradiciones más genuinas.


Se encuentra aquí: Localidades Tetuán